Adicta al Facebook
Tanto va el cántaro a la fuente (o una amiga a mis oídos) que me anoté en el Facebook. Una red de amigos, relaciones laborales y - ¿por qué no? encuentros fogosos. Cuando, azorada, descubrí que había invertido tres horas de mi sábado en este sitio volví a dudar - una vez más - de mi equilibrio emocional. Es que en el tiempo que le resté al laburo me hice amiga de famosos que no sé si son tales. Quizás sean hábiles impostores virtuales, con una fotito choreada de alguna página oficial.
Me conecté con apuestos caballeros que ofrecieron bajarme la luna. En una de esas son asesinos seriales enmascarados en una imagen de cuando cursaban la universidad.
Seguir leyendo


Por Valeria Schapira